¿Y ahora qué?

Estamos terminando el año, es una época de reuniones, festejos, tiempo en familia y tiempo de reflexión. Donde cada uno mira las metas que ha logrado y las que no.

Por lo que me gustaría preguntar: te gusta la persona en la que te convertiste este año? O sientes que tus planes no fueron como lo esperabas?.

Hay dos razones principales por la que un plan no se lleva a cabo: falta de prioridades definidas y falta concentración.

Si tienes prioridades y no tienes concentración, sabes lo que tienes que hacer pero nunca terminas, te desenfocas.
Si tienes concentración sin prioridades, nunca avanzas. 

La pregunta no debería ser si eres bueno, sino para qué eres bueno?.

Dios nos dio dones y talentos que necesitamos identificar para definir prioridades y empezar a desarrollar un plan, dado a que el mismo nos da energía y evita el desgaste.

En este fin de año quiero animarte a que te tomes un tiempo para determinar en qué te quieres convertir?
Cual es tu plan para el siguiente año? Hacia dónde vas?

Proverbios 16:3 dice “Pon todo lo que hagas en las manos de Dios y tus planes tendrán éxito” NTV.

No dudes en entregarle cada meta a Dios, por más pequeña o tonta que parezca, te aseguro que te vas a sorprender cuando veas como Él fue afirmando tus pasos a lo largo del camino. 

Sabrina Prieto
Sabrina Prieto

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